Se debilita el frente progresista en la ONU
Diez resoluciones con red flags se detectaron en la 62ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que se realizó entre el 15 de junio y el 7 de julio de 2026. Las más preocupantes fueron:
- Contra el Matrimonio Infantil
- Sobre Discriminación contra las Mujeres
- Sobre las Crisis Humanitarias
- Sobre la Salud en Conflictos
¿Por qué son preocupantes si sus títulos parecen tan buenos?
Es como la letra chica de un contrato. Cuanto te detienes a leerlo y entiendes lo que implica, sientes como el sudor empieza borta por tu frente. Porque cada palabra tiene consecuencias para todos los países, incluido el tuyo.
Por ejemplo, está claro que hay que luchar contra el matrimonio infantil. Pero si cuando lees, por ejemplo la resolución de 2023, y encuentras que se pide 9 veces por la “salud sexual y reproductiva”; y sabes que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU desde 2016 dice que aquella incluye el aborto; entonces te das cuenta que el verdadero interés no es terminar con los matrimonios forzados de niños, sino imponer el aborto, entre otras prácticas nocivas.
¿Cuál es el resultado?
Muchísimas resoluciones con títulos donde todos deberían estar de acuerdo, están repletas de términos en los que muchos países no están de acuerdo: «salud y derechos sexuales y reproductivos», «autonomía corporal», «educación sexual integral» o “interseccionalidad”. Así, prácticamente se termina cambiando completamente el sentido de las políticas que se buscaba promover.
Por ejemplo, incluir “autonomía corporal” significa dar consenso a todo un paquete de medidas que además de evitar el abuso de menores, promueve el aborto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo aún entre niños, el cambio de sexo, el alquiler de vientres y hasta la prostitución.
Básicamente, disfrazan con un título positivo, una lista de medidas que muchos países consideran nocivas y hasta contradicen los derechos humanos acordados. Y dificultan además el consenso sobre las medidas en las que sí hay acuerdo.
¿Qué pasó con la defensa de la vida y la familia?
Varios países tomaron conciencia de los riesgos de estas resoluciones y cambiaron su posición.
Chile, que hacía años lideraba el bloque progresista, adoptó una posición coherente con su nuevo gobierno e hizo colapsar las estrategias de los grupos radicales: Dejó de patrocinar la resolución que encubría la promoción del aborto bajo el título “Contra la discriminación hacia las mujeres”; neutralizó párrafos sumamente peligrosos y manifestó públicamente su nueva posición a favor de la vida y la familia.
Costa Rica y Perú, también dieron un giro en su posición y se desmarcaron de los términos ideológicos reafirmando públicamente el derecho a la vida y la primacía educativa de los padres propias de las leyes de sus países.
Argentina y Paraguay se convirtieron en los actores latinoamericanos más incisivos y determinantes en la sala, donde cabe destacar la firmeza y claridad de sus declaraciones.
Italia y Honduras lograron cambios en el texto de la resolución sobre matrimonio infantil que redujeron considerablemente la carga ideológica. Honduras inclusó dió un paso más y retiró su apoyo a la resolución para poner en evidencia la falta de consenso.
Todos estos cambios tienen consecuencias. Cada vez que un país manifiesta su desacuerdo con uno de estos términos, se debilita el consenso que durante años se había construido sobre ellos.
Palabra por palabra y párrafo por párrafo, literalmente se están empezando a resquebrajar los pilares de todo el edificio ideológico que desde los organismos internacionales, se construyó para presionar a los países a actuar contra la vida, la familia y la libertad.
Cada país que manifiesta que los términos ideológicos no representan a sus pueblos y que defienden la vida, la familia y la libertad, debilita el aparato ideológico que presiona a todas las naciones.
