Al asumir como juez de la Corte de Justicia del Caribe, el comisoinado Arif Bulkan violó las normas del sistema interamericano y los estándares internacionales de la ONU. Debió renunciar.
Un grave conflicto de intereses
El 16 de octubre de 2025, el comisionado Arif Bulkan, vicepresidente de la CIDH, celebró su asunción como juez de la Corte de Justicia del Caribe. Un gran honor para el nuevo magistrado, salvo por un detalle: Estaba poniendo en crisis la legitimidad del sistema interamericano de derechos humanos.
El hecho había pasado inadvertido en toda la región, salvo para Global Center for Human Rights.
El problema era que Bulkan estaba desempeñando un doble cargo como “juez y parte”: Era a la vez juez en un tribunal superior del Caribe y parte acusadora en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Esto generó un flagrante conflicto de intereses, violando las normas de la CIDH, del Sistema Interamericano y los más básicos estándares internacionales y poniendo en cuestión la imparcialidad del sistema.
¿Cómo la CIDH iba a exigir a los Estados estándares éticos que ni ella misma respeta? De hecho, el mismo día que la CIDH pedía al Perú que respete el orden constitucional y el Estado de derecho, Bulkan asumía su doble cargo y la misma CIDH rompía con sus normas y con el Estado de derecho.
Desde esas dos posiciones, podría validar como juez las perspectivas ideológicas que promovía como comisionado, por ejemplo, en temas vinculados a su militancia LGBTI+, en cuestiones de los pueblos indígenas, sobre lo cual era relator, o sobre migraciones, un tema clave en la CJC.
La denuncia pública de Global Center
GCHR, velando por el cumplimiento de las normas en los organismos internacionales, fue la única institución que se animó a sacar a la luz las irregularidades de la Comisión en una entrevista de María Anne Quiroga, directora de investigaciones, con el politólogo Agustín Laje. Medios y autoridades de toda la región se hicieron eco del escándalo.
Durante semanas, el silencio cómplice del organismo fue vergonzoso. En especial, por parte de Tania Reneaum, su Secretaria Ejecutiva, quien debería haber evitado el conflicto.
Finalmente, tras 29 días de ejercer en completa violación de las normas institucionales, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, anunció que Arif Bulkan había presentado su renuncia.
Como señaló Sebastián Schuff a la prensa: “Esta victoria es importante. Porque demuestra que cuando la sociedad civil se organiza, cuando la verdad se defiende sin miedo, se pueden lograr grandes cosas”.
"Cuando la sociedad civil se organiza, cuando la verdad se defiende sin miedo, se pueden lograr grandes cosas".
